Para preparar una conferencia he estado releyendo algún libro sobre liderazgo de proyectos globales; en uno de ellos me encuentro con una referencia al ya clásico pero siempre vigente Modelo Contextual de EdwardT. Hall.

Hall fue un antropólogo norteamericano e investigador intercultural que dedicó gran parte de sus estudios a la comunicación intercultural.

¿Demasiado pedante? Espera un momento. Déjame que te explique en dos palabras de que va esto y verás como te ayuda a ser más consciente de las diferencias culturales y como tratarlas en tus proyectos globales.

Hall hace una distinción entre Culturas de Contexto Alto y Contexto Bajo.

Las Culturas de Contexto Alto (High Context Cultures) se caracterizan por la presencia de elementos contextuales que ayudan a la gente a entender las reglas. En la comunicación, las palabras pierden importancia en beneficio del contexto. Se utilizan pocas palabras pero de alto significado porque el grupo cultural las sobrentiende. Se da más importancia al aspecto no verbal de la comunicación (como el lenguaje corporal) que a la exactitud de las palabras. Japón, gran parte de países asiáticos, África, países árabes y en general Hispanoamérica, son ejemplos de estas culturas. En este ámbito suelen tenerse en cuenta los sentimientos y la intuición, así como la lealtad, la confianza y el respeto para con el grupo. Cabe añadir que esto puede ser confuso para aquellas personas que no entienden las normas “no escritas” de la cultura.

Por el contrario, las Culturas de Contexto Bajo (Low Context Cultures) tienen como característica principal que basan la comunicación en el lenguaje verbal, dando gran importancia a la lógica y el razonamiento verbal. En este tipo de culturas pocas normas se toman como sabidas, lo que significa que es una cultura que precisa de más explicaciones y que, por lo tanto, genera menos posibilidad de malentendidos. Las palabras transmiten la mayor parte de la información. Países europeos de influencia anglosajona, Estados Unidos y Australia son ejemplos de culturas de bajo contexto.

¿Quiere esto decir que en un equipo de proyecto miembros de dos países de culturas similares se van a entender mejor? No necesariamente. Por ejemplo, cuando un español y un japonés trabajen juntos, se darán cuenta que los dos tienden a aburrirse cuando los ingleses o alemanes no paren de requerir información detallada o se empeñen en dejar todo por escrito. Y así mismo, el inglés y alemán, se molestarán cuando los españoles y japoneses no den demasiada importancia a las actas de la reunión anterior. Cuando el equipo de proyecto se reúna para cenar, el español y el japonés se reconocerán culturalmente más parecidos y tenderán a sentarse juntos para charlar. Pero en un entorno empresarial, la comunicación entre los dos será incluso más difícil porque ambos desconocen las referencias culturales que el otro utiliza en su comunicación; al carecer de la precisión verbal de otras culturas, la cantidad de malentendidos se puede multiplicar por dos. Más fácil lo tendrán el inglés y el alemán que recurren a la precisión verbal para comunicarse.

Los líderes de un proyecto global deben ser BILINGUES en comunicación de alto y bajo contexto. Deben reconocer como operan los diferentes miembros del proyecto y facilitar que todos entiendan lo mismo en una comunicación. En resumen, evitar en lo posible el típico: ‘Ya sé que dije negro, pero se sobrentiende que quería decir blanco’.

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