La semana pasada estuve en un evento organizado por Itera y Amazon titulado ‘Transformación de Infraestructura a la Nube’. Antes del verano estuve en otro organizado por el Instituto de Empresa bajo el nombre de ‘Creciendo  en la Nube. Mejorar Productividad y Time to market con Cloud Computing’. Ambos dos trataban fundamentalmente de servicios de infraestructura en la nube. Pero ahí se acaba la semejanza.  No son los únicos eventos a los que he asistido sobre este tema y tampoco serán los últimos. Y sigo con mi idea, que seguramente, comparto con muchos de vosotros, de que el término Cloud o Nube, se utiliza de una forma muy liberal y marketiniana por los proveedores de servicios de infraestructura, para referirse a tecnologías y servicios muy variados que responden estrategias y necesidades de negocio muy diferentes.

Así que, con mi obsesión de que lo que importa no es la tecnología sino el negocio, escribo esta reflexión de cómo acercarse a ‘estrategias de infraestructura en la nube’ resumiendo algunas ideas básicas.

La Nube está de moda, todos los ejecutivos han oído hablar de ella, todos creen que es algo que les permite reducir costes inmediatamente y no entienden porqué sus departamentos de IT no han dado ya el salto. Así que sé proactivo, infórmate, habla con proveedores de servicios de infraestructura en la nube y considera estas alternativas como parte de tu estrategia. De esta forma, cuando tu jefe te pare por el pasillo (y fíjate que digo ‘cuando’ no ‘si’) y te pregunte porque no estáis ya en la nube, serás capaz de articular una respuesta teniendo en cuenta las necesidades de tu negocio.

Hay muchos servicios de infraestructura etiquetados como ‘nube’; desde servicios tradicionales de outsourcing que tienden ahora a llamarse ‘Nube Privada’ y que encontrarás asociados a proveedores tradicionales tipo HP, IBM, Telefónica, etc., hasta servicios de ‘pago por uso’ más genuinamente nube, que puedes contratar directamente por internet y administrar tu mismo, como los que proporciona Amazon Web Services. Una discusión académica sobre la nomenclatura no es muy relevante para tu negocio. Lo que es más importante es que definas lo que quieres conseguir y diseñes una estrategia de infraestructura que te ayude a conseguirlo. Probablemente esta estrategia comprenderá una mezcla de posibilidades (hosting interno, nube privada, nuble pública, …). Tranquilo, no te preocupes, es lo normal. Tiene hasta un nombre fashion, Hybrid IT, y es la tendencia.

Los beneficios de los servicios de infraestructura en la nube se pueden resumir en dos:

  • Aumento de la capacidad de una forma rápida que permita responder de una forma ágil a las necesidades del negocio
  • Reducción de costes

¡Cuidado! No siempre se consiguen estos beneficios ni siempre es necesario conseguirlos. Es fundamental que definas el ‘perfil’ de los diferentes servicios de infraestructura que tu negocio necesita y decidas que modelo aplica en cada caso. Por poner un ejemplo rápido, seguramente no necesitas un servicio en la nube que pueda crecer rápidamente para el hosting de la intranet de tu compañía, que tiene un tráfico estable y sólo se accede por empleados de tu empresa.

Y esto me lleva al último punto. Haz un buen análisis de costes cuando consideres migrar a la nube. Tu situación de partida será crítica en este aspecto. Si ya has hecho una inversión importante en un centro de datos interno, ten en cuenta los costes fijos asociados a mantenerlo en tu análisis. Sobre todo si tu principal objetivo es la reducción de costes. Porque si lo que persigues es una escalabilidad rápida del servicio, acuérdate del anuncio: que tu web pueda pasar de 100.000  a 1.000.000 de visitas en el lanzamiento de un producto sin caerse …  ‘no tiene precio’.

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